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Vilcashuamán, antigua ciudad de los incas

Siempre me han fascinado las ciudades antiguas, aquellas que guardan con cariño y orgullo entre sus piedras el linaje de un pasado de esplendor. Episodios que han quedado grabados en sus calles y plazas, en la invisible mirada de los edificios. Perú cuenta con un gran número de ellas, viejas urbes incaicas por las que aún sobrevuela el espíritu de sus ancestrales moradores.

Vilcashuamán fue precisamente un centro administrativo de los incas. Está situada en el departamento de Ayacucho, 900 kilómetros al sudeste de Lima. Su nombre significa en quechua «halcón sagrado», ya que se cree que tenía forma de este animal, y fue construida entre los siglos XV y XVI. De aquella época fue sin duda una de las ciudades más importantes para los incas. Tanto es así que los conquistadores españoles la conocían incluso antes de llegar a Perú.

De su gran importancia en la época nos hablan sus monumentos y los vestigios que nos han quedado de ellos. Hay un detalle arquitectónico que así lo demuestra. Las puertas de los templos y palacios de Vilcashuamán están levantados en forma trapezoidal con doble jamba, algo que solo puede verse en las construcciones incas más importantes del Perú, como por ejemplo las de Cuzco.

Actualmente hay dos edificios que se llevan todos los parabienes turísticos. Uno de ellos es el Templo del Sol, situado en la plaza principal. Se trata de un edificio formado por una serie de terrazas escalonadas y en las que se sitúa también el Templo de la Luna. Tras la conquista española sobre este templo se construyó la Iglesia de San Juan Bautista.

El otro gran atractivo turístico de Vilcashuamán es el Ushnu, una especie de pirámide rectangular que usaban los incas para presidir las ceremonias más importantes e impartir justicia. A la parte más alta se accede a través de una escalinata de piedra, llegándose a lo que se conocer como el Asiento del Inca. Justo detrás del Ushnun puede verse el Palacio de Pachacutec.

Este complejo arqueológico se completa con la Plaza Trapezoidal, capaz de albergar a unas veinte mil personas. Una ciudad que para los amantes de la arqueología y la cultura incaica supone todo un referente.

Foto Vía Skyscrapercity