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Miculla y el arte rupestre en sus petroglifos

Hombres y lanzas, fuego, animales. Este tipo de imágenes se pueden apreciar sobre viejas rocas ubicadas en la región de Tacna: son los petroglifos de Miculla, elaborados por quienes habitaron la tierra en tiempos prehistóricos. Este lugar, no tan popularizado entre los peruanos, es más conocida en el exterior desde donde llegan miles de turistas por año para conocer estas piedras que llevan grabada parte de la identidad originaria del hombre.

Los petroglifos son grabados hechos en rocas, los cuales se lograron horadando la capa superficial de las piedras. Para los antropólogos se trata de una expresión que preexiste a la escritura, y se estima que pueden haber sido realizados en el 10.000 a.C. En cuanto a los que fueron hallados en esta ciudad de Perú, los mismos van desde el 500 d.C al 1100 d.C.

Hablando específicamente de lo hallado en Miculla, en total se encontraron 1.500 de estos petroglifos en piedras compuestas por granito y toba volcánica. Las mismas fueron localizadas en las quebradas de Palca y Uchusuma, en cercanías del Río Caplina. Además de figuras más cercanas a lo real, también los hombres de estos tiempos dibujaban figuras de animales mitológicos.

Otras de estas imágenes corresponden a la pampa de San Francisco, a unos 22 kilómetros de Tacna, en un paraje desértico rodeado de múltiples cerros. Como decíamos anteriormente, en los grabados se adivinan también muchas figuras humanas realizando actividades cotidianas para aquellas sociedades como la caza y el baile.

Un detalle interesante de esta región peruana es que la misma resulta casi un misterio para los habitantes de Lima y otras ciudades, mientras que se ha convertido en uno de los más importantes sitios para la investigación arqueológica. Según dicen, el lugar ha adquirido tanta trascendencia en los últimos años que se habría decidido montar allí el primer Centro de Investigación de Arte Rupestre en Sudamérica.

Sobre lo grabados, decir que muchas de las representaciones se dividían en tres tipos, que eran las naturalistas, las mágico-religiosas y las de la vida cotidiana. Sin dudas, el elemento común en todas ellas era la figura humana. Además de las actividades mencionadas anteriormente, en algunos petroglifos los hombres aparecen remando en balsas.

Y, claro está, en segundo nivel aparecen las especies animales, algunas identificables aún hoy por nosotros como los felinos, las aves, serpientes y guanacos, y otras de carácter fantástico. Algunos dibujos sólo contenían los ojos de las especies, mientras que también se grababa la flora que habitaba la región con sus plantas y cultivos.

Foto vía: Tierra Inca