Marcavelica, imperdibles de Perú

El Puente Viejo para llegar a Marcavelica

Seguimos descubriendo interesantes localidades en la provincia de Sullana, esta vez llegamos a Marcavelica que se ubica a poco más de 1 kilómetro de la ciudad capital.

Para llegar desde la ciudad de Sullana lo mejor es cruzar alguno de los puentes que nos llevarán hasta parte del Parque Nacional de los Cerros de Amotape o el Coto de Caza El Angolo, que en algún punto forman parte de Marcavelica.

Una vez en la ciudad podremos buscar algún hotel y comenzar a recorre los monumentos y espacios naturales. Por ejemplo por la Plaza que la típica construcción de los pueblos antiguos con gran influencia del turismo actual.

Luego llegaremos hasta el Templo de la Virgen de Fátima, que es la patrona del Marcavelica. En su honor se celebra todos los 13 de mayo.

Una vez recorrido el casco urbano podemos aventurarnos a la naturaleza de esta ciudad, comenzando en el cerro Nariz del Diablo, que se ubica en la margen derecha del río Chira y cerca de la laguna de la ciudad.

Su nombre se lo debe a la impresionante forma del cerro, pero en tiempos de la cultura talla se lo llamaba cerro de los marcahuillcas y a sus pies se celebraban rituales en honor al lagarto que abunda en esta zona del río. Tan importante era para esta cultura que lo consideraban un dios y tallaban su figura en diferentes elementos, los más reconocidos son los de oro y plata, que además cuentan con una leyenda…

Se dice que los tallas tenían un lagarto de oro al que rendían culto y al enterarse de la llegada de los conquistadores lo escondieron al resguardo del Cerro Nariz del Diablo cubriéndolo luego de encantamientos.

Luego tomaremos un reparador descanso en Laguna Agua de la Leche, que en realidad es un manantial de aguas minerales que brota a 400 m.s.n.m. desde allí se organizan diferentes rutas de senderismo para seguir el rastro del manantial o para bañarse en sus aguas sulfuradas.

A 15 kilómetros de Marcavelica podremos finalizar el viaje con una maravillosa postal de flamencos rosados y blancos en las costas del río Chira en la localidad de Tangarará, donde las casas de adobe y paja contrastan con la moderna plaza principal pero ambas guardan en sus gentes las legendarias historias de los tiempos del cacique Tagnac y la llegada de los conquistadores.

Foto Vía: Panoramio por dejaxsun

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Categorias: Viajar por Peru



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