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Procesion del Señor de los Temblores, en Cuzco

Desde 1650, cuando una masiva plegaria de fieles frente a un óleo de Cristo en la Cruz se realizó para así poder combatir la destrucción de un potente terremoto, los locales se juntan anualmente para rendir homenaje a la imagen de Taitacha Temblores, el Señor de los Temblores.

Hay una historia bastante curiosa en torno a esta imagen. La más contada y que se cree verídica es que el rey Carlos V la envió a Cuzco, con la idea de reproducir las facciones bruscas de los indios.
Si observas esta imagen verás a un Cristo con algunos rasgos bastante duros y descarnados, labrados detalladamente, que ha sido creada ya que los mismos españoles querían consolidar su conquista, tratando de imponer una especie de adoración.

La celebración se lleva a cabo el lunes de Pascua en el contexto de la Semana Santa, en la ciudad de Cuzco. Este evento es de particular interés porque permite a los espectadores ver un poco de la fusión de las religiones andinas y la Cristiandad en un solo lugar, y en el marco de una celebración a la que todos están invitados.

El lugar elegido para guardar la imagen es en un punto emblemático en todo Perú; la Catedral de Cuzco, construido sobre los cimientos del antiguo templo dedicado al dios pagano Apulla Tikse Wiracocha. Cuando llega el momento de la celebración religiosa, la imagen del Señor de los Temblores es llevado por el aire en una procesión masiva por las calles de la ciudad, siendo trasladado por gran cantidad de fieles, al igual que sucedía cuando los incas llevaban a cabo este tipo de adoración.

Finalmente, en el último tramo del evento toma protagonismo la flor ñucchu (salvia esplendes), que era utilizada como una de las máximas ofrendas a los dioses antiguos Kon y Wiracocha.

De hecho, esta misma flor en la actualidad se utiliza para tejer una corona que siempre porta el Señor de los Temblores, tratándose de una flor de  color carmesí, cuyos pétalos son dispersados por los fieles sobre la imagen que se venera, simbolizando la sangre de Cristo.

A pesar de que han pasado muchísimos años desde su concepción, y que la imagen ha sido ennegrecida por el paso natural del tiempo además de la exposición al humo de las velas y los inciensos, aún no se la ha restaurado, por lo que verdaderamente nos da un aspecto de lo más sombrío.

Foto Vía: Flickr