El festival del limon

festival del limon

Olmos fue uno de los primeros lugares de Perú poblados por los conquistadores españoles, quienes lo bautizaron así porque la principal característica que observaron al llegar a esta región fue la abundancia de árboles de esta especie.

Factores como el paso del tiempo y la deforestación debido al aumento de la población han hecho que la cantidad de estos ejemplares, lógicamente, disminuya. No obstante la fertilidad de la tierra ha convertido a este distrito en uno de los más reconocidos por su agricultura. Tanto es así que sus habitantes se muestran orgullosos al formar parte del “Festival del limón”.

Muchos de ustedes se preguntarán en qué consiste exactamente esta celebración. Todos los años a mediados del mes de junio, desde hace más de un cuarto de siglo, comienza el festejo que abarca una respetable cantidad de actividades culturales, gastronómicas y deportivas organizadas por la comunidad de la ciudad, como símbolo de abundancia.

Concursos como “El mejor limón” y “Huerto sano”, en los que se premia la buena cosecha, y aquellos en los que se halaga a la belleza femenina como “La Señorita Olmos” son sólo una parte de lo que pueden disfrutar pobladores y turistas. Las visitas guiadas por las áreas históricas de la ciudad, el desfile cívico y la amabilidad de los peruanos son otros de los incentivos para no perder la oportunidad de conocer este lugar ubicado al norte de la provincia de Lambayeque.

El ser uno de los mayores productores de limones del país le ha otorgado al cítrico el trono de rey de la festividad. No obstante, hay que destacar que en este distrito se ha consolidado considerablemente la producción de elementos claves para la gastronomía peruana como el mango, la ciruela y el espárrago.

Aunque me gustaría no hacerlo, siento que es mi deber el hacer una breve mención a una actividad que se lleva a cabo en el festival y que consiste en un campeonato de gallos a navaja. No me interesa dar detalles morbosos sobre lo que le sucede a los animales, ni horrorizarme ya que en mi país de origen también existen costumbres, como la riña de gallos, que no comparto, ni entenderé nunca y forman parte de una realidad que desearía cambiar.

Sí creo que es necesario que quienes se consideren amantes de los animales o susceptibles ante estas prácticas sepan con qué pueden llegar a encontrarse ya que lo peor de un viaje de placer es que uno llegue a pensar ¿por qué nadie me lo dijo? Por ende, según reza el popular refrán: “el que avisa, no traiciona” viajar hacia allí implica saber que esto ocurre, lo cual creo que es mejor que llevarse una sorpresa que deje un sabor amargo en la ilusión que provoca el conocer nuevos lugares.

Foto Vía: Muniolmos

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Categorias: Eventos en Peru



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