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El festival de la «Mamacha Candelaria»

A orillas del lago Titicaca se encuentra la ciudad de Puno. Lo que usualmente es una ciudad con poco flujo turístico frente a otras ciudades locales, de golpe cobra importancia a finales de Enero y principios de Febrero. Es que este lugar  alberga uno de los mayores festivales folclóricos de América, en el que los músicos vienen desde todas partes del mundo para celebrar y venerar a la «Mamita Candelaria», como poopularmente se la conoce en la localidad.

Este es el nombre popular que se le da a la Patrona de la ciudad de Puno comúnmente, aunque también puedes oirla nombrar como «Mamacha Candelaria», «Mamita Canticha» o «MamáCandi».

El festival combina las creencias prehispánicas y los rituales de fertilidad con las celebraciones cristianas; está relacionada con la Pachamama, el culto a la tierra y el lago Titicaca, y su festejo principal se realiza en la iglesia de San Juan.

No hace falta mirar el calendario; llegado el momento, las iglesias son decoradas, se celebran banquetes y a través de fuegos artificiales se anuncia enfáticamente que llegan tiempos de fiesta. Y no son pocos días, ya que el turista podrá vivir un total de 18 días a pura diversión. Durante estas dos semanas y media serán testigos de diferentes actuaciones de más de 200 tipos de danzas, todos en honor a la Virgen y como medio para agradecerle los milagros concebidos.

El día principal de esta fiesta tiene lugar el 2 de Febrero, cuando la Virgen es llevada por las calles en una gran procesión. Es en este día cuando se festeja a pura música, con cientos de músicos y bailarines que actúan en toda la ciudad, y que por lo general llaman la atención por sus coloridos trajes tradicionales y extravagantes accesorios y máscaras.

Si bien este es el día principal, todo comenzará nueve días antes (novena), donde podremos observar una ciudad colorida, asistir a diferentes banquetes en las misas celebradas, contemplar fuegos artificiales y ver a diferentes grupos de bailarines y músicos improvisando por las calles.

Llama la atención el contraste que se produce entre diferentes épocas del año, ya que en cualquier otra fecha esta región se caracteriza por ser muy silenciosa y tranquila, con las aguas de Titicaca acompañando la paz muda. Sin embargo, todo el ruido, los colores y la adrenalina aparecen repentinamente al momento de festejar la presencia de la Virgen de la Candelaria.

Foto Vía: CuscoPeru