Chiquián, pueblo oculto en la sierra de Ancash

Seguramente muchos no realizan ninguna asociación al escuchar el nombre Chiquián. No hay ningún referente conocido ni inmediato que nos haga asociar este nombre, con el lugar maravilloso al que representa. Chiquián es un pequeño y tranquilo pueblo, que se ha mantenido oculto e imperturbable en la sierra de Ancash. Este poblado es importante, pues es el ingreso a la Cordillera de Huayhuash, una de las más maravillosas cadenas montañosas del mundo.

Chiquián es la capital de la provincia ancashina de Bolognesi y existe políticamente desde el año 1903. A sus 3550 metros sobre el nivel del mar, se conoce a esta locación, de paisaje bucólico y romántico, como el “espejito del cielo”, pues sus bellezas se comparan. Desde el poblado, ubicado en el Callejón de Conchucos, se pueden observar los nevados de Yerupajá, Jirishanca, Rondoy y el Toro.

Para llegar a la capital provincial de Bolognesi, hay que llegar primero a la ciudad de Huaraz, capital de Ancash, desde donde se debe partir en dirección sur. El recorrido es de aproximadamente cuatro horas, que se hacen cortas e incluso insuficiente, al contemplar los maravillosos paisajes que adornan el camino. El trayecto está lleno de molles, eucaliptos y flores de retama, típicas de la sierra peruana, e inspiradoras de la música y la poesía popular.

Una vez que se llega a Chiquián el paisaje cambia. Uno se encuentra con un hermoso poblado rural, con pintorescas casas con altillos y balcones tallados en madera, que casi se rozan unas con otras en las agostas callejuelas. Los lugareños son siempre amables y dispuestos a atender y orientar a los visitantes. Muchas de las mujeres del lugar, encantan con la flor roja que llevan prendida al sombrero, la flor de la Cantuta.

Aparte de la maravillosa cordillera que rodea este encantado lugar, uno de los atractivos de Chiquián, para lugareños y para visitantes, es la cruz que se yergue sobre uno de sus montes, la conocida Cruz de Chiquián. Esta cruz está ubicada a uno 800 metros sobre la altura del poblado. Fue construida de material noble en honor a los que fallecieron en el accidente aéreo de TAM, que se estrelló en los picachos en el año 1954. La cruz fue construida para contrarrestar el temor del imaginario popular que suponía que las montañas de la cordillera atraían los aviones hacia sus entrañas. Si uno está en Chiquián es interesante realizar la caminata y comenzar a formar parte de la tradición popular.

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Categorias: Ancash



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