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Apurímac, tradición y belleza

Escapar, llegar a la sierra peruana es realmente dejar atrás las preocupaciones. Ves otra realidad y te das cuenta una vez más de algo que es tan simple pero que a veces perdemos de vista, el mundo puede ser muy diferente al que conocemos, al pequeño círculo en el que damos vueltas todos los días llenándonos de estrés.

En la sierra central del Perú se encuentra ubicado Apurímac, un pueblo que vive a otro ritmo. Lujo y confort son dos palabras que por Abancay, su capital, no tienen mucho significado. Sin embargo, tradición, amabilidad, bondad, humanidad son palabras que tienen un sentido diferente y me parece que hasta mayor en los rincones de Apurímac. Sin que esto signifique que sea un lugar idílico en el que no existen problemas sociales, obviamente.

La principal actividad económica de Apurímac es la agricultura. Visitarlo es de sumo interés para aquellos que disfrutan del turismo vivencial, ser parte de sus fiestas, de sus danzas, de sus festivales. Porque este tipo de eventos en Apurímac están muy impregnados de tradición andina, sus trajes coloridos, el sonido de sus saxofones, sus violines, sus cantos, el huayno (danza que se popularizó durante el incanato), toda su cultura tiene un sabor especial, una personalidad diferente a la del resto del mundo.

Otra razón para visitar Apurímac es lo impresionante de sus paisajes, sus quebradas, sus cañones, sus Santuarios, como el de Ampay, ubicado en Abancay, en el que el nevado del mismo nombre alcanza los 5.235 metros sobre el nivel del mar y junto a las hermosas lagunas, los zorros, las tarucas y el viento seco de la cordillera, te dan un espectáculo espléndido.

También hay complejos arqueológicos, como el de Saywite, ubicado a 47 kilómetros al noroeste de Abancay, en el que se puede observar, entre otros restos, nueve fuentes de agua, monolitos y un intiwatana (reloj solar).

Los amantes del turismo de aventura tiene en Apurímac un destino ideal, sobre todo en el cañón del río Apurímac, 73 kilómetros al noroeste, este cañón es uno de los más profundos del mundo y aquí constantemente se aventuran viajeros para practicar el canotaje por sus rápidos de categoría II y IV.

La manera más rápida y aconsejable de llegar a Abancay es desde el Cuzco, un vuelo de Lima – Cuzco no debe superar los 70 dólares. Desde la ciudad imperial se recorre un tramo de 5 horas por carretera rumbo a Abancay.