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Ayahuasca, un viaje a ti mismo

Tal vez el viaje más difícil es el que hacemos hacia adentro de nosotros mismos. En el Perú hay magia, hay misticismo. Existe una manera de llegar al centro de tu propio ser y es un viaje muy particular y osado que cada vez más viajeros foráneos vienen a experimentar.

Sobre todo en Lambayeque (donde la tradición mágico-religiosa es profunda y muy respetada), pero también en la amazonía, en Loreto, o en Pucallpa, o en el Cuzco. Es posible en estos lugares contactarse con un chamán (un inciado, un sacerdote nativo, un vidente, un brujo, un espíritu mayor).

En el Perú hay muchos adivinos de en serio, de esos que te hacen creer en cosas en las que nunca pensaste que creerías, de esos que mirándote a los ojos pueden decirte hasta los cuantos meses lactaste, o cuál es tu mayor temor (aunque no se lo hayas confesado nunca a nadie).

Charlatanes también los hay, es cierto. ¿Cómo cuidarse de ellos? Fácil, no vayas nunca con alguien que te escoja, los chamanes de verdad no lucran ni están a la caza de clientes, por el contrario, son esquivos y solo puedes acudir a ellos si te has anunciado con anticipación.

Han aprendido de los Mochicas, de los Ashaninkas, de los mismos sacerdotes Incas, la tradición oral nunca se perdió, los peruanos de hoy tenemos profundos lazos con ese misticismo que por siglos ha sido solo nuestro.

Quiero hablarte hoy del Ayahuasca, o San Pedro, una planta con propiedades alucinógenas, que ha sido empleada para el autoconocimiento en el Perú desde incluso mucho antes que los Incas establecieran su imperio. En muchos centros arqueológicos concurridos por turistas todavía crecen naturalmente.

Es un motivo de visita poco conocido, pero los interesados en elevar su espiritualidad y sanarse internamente lo están descubriendo, ya hay muchos turistas que vienen especialmente a una sesión de Ayahuasca en la Reserva Nacional del Manu, en el Valle Sagrado de los Incas a las afueras de Machu Picchu, en las Cordillera Blanca y Negra, o a orillas del río Amazonas.

¿Y de qué se trata? Pues de tener la valentía de mirar adentro tuyo, porque harás un recorrido a través de  tu subconsciente. No es tarea sencilla, lo primero que te saldrá al paso serán tus miedos, tus traumas, tus vacíos, pero no eso únicamente, porque luego lo mejor de ti te colmará el pecho, la gran reconciliación contigo mismo será profunda y te renovará las fuerzas. No despertarás en el mundo, tú serás el amanecer. Volverás renovado a tus labores diarias.

No es adictiva, ten en cuenta que ninguna planta lo es, los estupefacientes son resultado de alterar las propiedades de las plantas con químicos. Ni la hoja de coca, ni la planta de Ayahuasca producen adicción. Nadie nunca ha salido lastimado de una sesión de Ayahuasca.

Actualmente, existen psicólogos y terapeutas de prestigio que también realizan sesiones de Ayahuasca.

Otro dato: Cada 22 de Junio se realiza un Festival del Ayahuasca, en el que se reúnen en Pucallpa (ciudad de la selva peruana) un grupo de connotados chamanes, en la localidad de San Francisco y realizan rituales especiales.