El Carnaval de San Pablo, en la región de Cuzco

Carnaval de San Pablo

Si el color de las vestimentas andinas es una de las imágenes de postal más clásicas de Perú, imaginaros entonces el estruendo de dibujos que se produce con la llegada del Carnaval. La alegría y el carácter popular de esta fiesta no lo es menos entre los peruanos. Son muchos los lugares del país que cada año esperan la llegada de esta celebración para salir a la calle y vivir por unos días la algarabía y las tradiciones.

De entre los carnavales más reconocidos de Perú está el que se celebra en el distrito de San Pablo, en la provincia de Canchis de la región de Cuzco, entre finales de febrero y principios de marzo. Tanto es así que este Carnaval de San Pablo está declarado Patrimonio Cultural del Perú desde hace algo más de dos años. Una fiesta que tiene lugar durante ocho días y en la que se llevan a cabo diferentes actividades y eventos.

Todo comienza oficialmente un martes en la plaza principal de San Pablo. Allí tiene lugar el concurso de la Bandurria de Oro y el baile de la qashwa, una danza de orígenes indígenas que, según cuentan los historiadores, formaba parte del galanteo durante el periodo incaico, y que actualmente es el baile más representativo del carnaval. Cierto es que el lunes ya se ha llevado a cabo el pastal muyuy, en la que los vecinos y autoridades marcan y confirman sus propiedades.

El domingo de carnaval todos los barrios de la ciudad se reúnen en la Plaza de Armas con los mejores atuendos. Es la gran explosión de sonido, sabor y color de la fiesta. Desde allí se dirigirán al estadio de San Pablo, donde tendrá lugar una enorme celebración. Hay que aprovechar que, ya el Miércoles de Ceniza, se entierra el carnaval un año más, representado en la figura de un muñeco de hierbas e ichu, andrajoso y muy mal vestido.

La qashwa se baila acompañado del sonido de las bandurrias, instrumento tradicional y emblemático de estos carnavales. Cuentan las leyendas andinas que los músicos deben dejar sus bandurrias una noche a orillas de algún río o en alguna fuente, para que sean las sirenas las que afinen los instrumentos. Eso sí, nadie puede ver a la sirena cómo afina la bandurria.

Son precisamente estas originales expresiones musicales, junto con sus tradiciones y leyendas, las que le dieron al Carnaval de San Pablo el honor de ser declarado Patrimonio Cultural del Perú.

Foto Vía Sicuani Noticias

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