
Sobre la costa norte del Perú, puntualmente en Piura, se encuentra la Playa de Yasila, un lugar hermoso, muy cerca de Paita, que atrae durante todo el año a un centenar de turistas extranjeros que buscan tranquilidad y amaneceres naranjas.
Dice una leyenda popular que allí vivía un joven llamado Zila, un muchacho querido por todos los vecinos de la zona. Su familia le decía Ya Zila, construcción de la cual, al parecer, deriva el nombre actual de la región.
Sin embrago, hay un origen más interesante del nombre estas bellas costas. Y es el que cuentan los lugareños, a modo de mito. La palabra se remonta a los tiempos del último inca, en la región de Chinchasuyo. Vivía allí la familia Huayna, muy respetada por los conocimientos del hijo mayor, era un sabio en el pueblo. La gente lo llamaba Amauta. Fue en esos años en que la tribu nombró cacique a Yucay, un hombre que sostenía una aletargada enemistad con Amauta.

En el complejo arqueológico El Brujo, ubicado en el distrito de Magdalena de Cao -a 700 kilómetros de Lima y a 60 kilómetros de Trujillo se encuentra exhibida la tumba de la Señora de Cao, uno de los principales íconos de la cultura mochica. Según explican las crónicas, la Señora de Cao gobernó el norte del Perú durante el siglo IV d.c. Tenía un alto rango político, se hacía cargo de las leyes y las decisiones en la sociedad teocrática del valle del río Chicama; era considerada un personaje divino.
Sus restos momificados fueron encontrados en la región de La Libertad a mediados del año 2006. Un equipo de especialistas peruanos del Instituto Nacional de Cultura se hizo cargo de los estudios. Lo más interesante es que antes del hallazgo se creía que sólo los hombres podían ejercer altos cargos en el antiguo Perú. El lujo de los adornos y la indumentaria con que estaba envuelta la momia confirmaron el estatus de la gobernante.
En la tumba se encontraron piezas reales de madera bañadas en cobre que se utilizaban en las ceremonias religiosas como figuras de poder. También había placas de metal y prendas de algodón natural. La mujer medía aproximadamente 1,48 metros de altura y tenía entre 20 y 25 años. En su cuello había 18 collares de oro, plata, lapizlázuli, cuarzo y turquesa. Tenía la nariz perforada con piezas de oro y plata; además lucía diademas de cobre rojo. A lo largo del cuerpo todavía resaltaban tatuajes de serpientes y arañas que representan las bondades de la tierra y sus virtudes en el arte de la adivinación.

En la puerta de entrada a la selva amazónica, puntualmente en la ciudad de Iquitos, se ha gestado un curioso movimiento de arte contemporáneo que cruza el pop, una paleta cromática centelleante, la cultura urbana y las alucinaciones con Ayahuasca. Nació en las paredes, en la vía pública, y con el correr del tiempo ganó un lugar de privilegio en las galerías y salas de exposición más exclusivas del Perú. Algunos lo definen como un estilo Naif-salvaje, otros como Pop amazónico. Las etiquetas, a decir verdad, son lo de menos. El recorrido que proponen este tipo de obras es lo que verdaderamente interesa.
Hay murales pintados en viviendas y locales comerciales, en las plazas, en las calles y en camionetas. Los motivos, curiosamente, casi nada tienen que ver con el entorno natural que los rodea. La selva está presente, pero desde una óptica que conjuga también la visión europea y norteamericana: hay elementos mainstream, hay guiños constantes a los héroes del mercado, aún así la estética se mantiene en sintonía con la tradición de los pueblos precolombinos.
Estas obras quiebran la geometría tradicional que abarcaba todo el espacio para distribuir los diseños por zonas. Los artistas crean personajes y cuentan historias con un lenguaje gráfico figurativo característico del registro occidental, sin perder la esencia del dibujo convencional.

Es posible que en primera instancia genere un poco de impresión, especialmente por el modo de elaboración, pero es sólo cuestión de acostumbrarse, la chicha es una bebida alcohólica muy sabrosa y particular, que todavía conserva las antiguas técnicas y los ingredientes que utilizaban los pueblos originarios latinoamericanos.
En Perú es un clásico y, si tenéis reservados vuestros vuelos Lima y pensáis recorrer el país, se puede comprar en cualquier puesto en la calle; hay restaurantes que la ofrecen como aperitivo, y también aparece como un detalle tradicional en los menúes de los espacios más exclusivos.
Básicamente, es un preparado hecho con maíz masticado y fermentado, actualmente hay quienes lo hacen con agua y lo dejan fermentar en botellas de plástico. Los quechuas la llamaban aqha o aswa; en lengua aymara se conoce como kusa y en lengua moche es conocida como cutzhio, cochi o kocho.

En la provincia de Satipo encontramos una excelente oportunidad para disfrutar del turismo vivencial en el distrito de río Tambo en la ladera occidental de la Cordillera de Vilcabamba.
Desde Puerto Ocopa tomaremos la carretera que llega hasta la Reserva Comunal Asháninka, siguiendo el rastro que dejan los cazadores y recolectores que hacen uso de los valiosos recursos naturales que preserva.
La comunidad que habita y da nombre a la reserva parece ser una de las más antiguas y se ubica en las cercanías de los diferentes ríos, siendo los más importantes, los ríos Apurímac, Tambo, Perené y Alto Ucayali.

Para escaparse del bullicio de la gran capital que es Lima, a menos de 8 horas en el Departamento de Junín encontramos la Reserva Paisajístaica Nor Yauyos – Cochas.
Esta zona de yungas peruanas ocupa más de 221.260 hectáreas de la provincia de Jauja guardando el paisaje de los andes y la historia pero dejando paso a la aventura del senderismo por sus quebradas, ríos, lagunas y montañas nevadas.
Para recorrer esta reserva, como su nombre nos avisa, deberemos llevar la cámara fotográfica, ropa cómoda y repelente contra insectos. Visitaremos todo lo que podamos, sin olvidarnos de las cuencas que la enmarcan. Por eso, cuando tengáis reservados vuestros vuelos baratos a Lima, prestad atención a todo lo que tenéis que ver y visitar.

El turismo vivencial es una de las actividades más buscadas por los turistas, en Madre de Dios siguiendo al río descubrimos la Reserva Comunal Amarakaeri.
Esta reserva donde habitan cerca de 10 comunidades nativas, se encuentra dentro del Parque Nacional Manu y en el área cercana a donde la reserva se convierte en internacional compartiendo territorio con Brasil y Bolivia.
En la reserva descubriremos maravillosos paisajes donde predominan la vegetación y la fauna propia de los bosques húmedos, con relieves entretenidos para los senderistas y espacios donde las aguas forman excelentes sitios para pescar y descansar.

La Libertad es uno de las regiones más bonitas de Perú, en ella encontraremos infinidad de poblados donde la historia se puede recorrer entre yacimientos arqueológicos y la cultura peruana se respira en la calles.
Buscando este tipo de experiencias llegamos a Huamachuco, que se ubica a menos de 200 kilómetros de Trujillo y cuyo nombre hace referencia a las míticas aves que sobrevuelan las sierras del norte, su nombre se puede traducir como “Sombrero de halcón”, que es la figura que adopta esta ave cuando se siente descubierta.
Su clima es frio, pero el sol brilla casi todos los días. Se ubica a 3200 m.s.n.m. en un paisaje de valles donde hace cientos de años habitaron las culturas más antiguas del país.
Una interesante forma de pasar los días que no son muy lindos para disfrutar de la naturaleza es recorrer los museos, que en las diferentes localidades de Perú son muy atractivos por la variedad de objetos que exhiben.
Si estamos en Libertad, por ejemplo, sobre la calle Jr. Sucre 1 cuadra de la localidad de Huamachuco, a poco menos de 200 kilómetros de Trujillo encontramos el Museo Municipal donde se exhibe la historia y la cultura del lugar.
El Museo Municipal de Huamachuco se ubica en una plazuela, muy cerca de la Plaza de Armas y fue creado por el año 2001 con la intención de fomentar la cultura, la historia y la actualidad de esta localidad. Como su actividad es educativa, será muy sencillo comprender sus exposiciones, sin importar la edad de los visitantes.

En el Departamento de Junín descubriremos un espacio natural protegido donde crecen las yungas en el páramo tropical que componen las provincias de Chanchamayo, Satipo, La Concepción y Jauja.
Se trata del Bosque Protegido de Pui Pui, que ocupa 60.000 hectáreas en la selva alta de Perú, que nos regala un paisaje de vegetación enmarañada con laderas abruptas y punas, en las áreas más elevadas, donde la vegetación es más escasa y nos permite disfrutar de las vistas.
El Bosque Protegido de Pui Pui es uno sitio donde la geografía nos invita al turismo aventura, valles y quebradas surcadas por cursos de agua generan bosques húmedos de vegetación tropical, que son propias de la Cordillera del mismo nombre.